Sunday, January 01, 2006

Una historía casi prestada

(Freud nos enseñó que la madurez es meramente una nota al pie de página de nuestra infancia)

Hugo.

Cómo empezar a narrar algo que no tiene ni principio ni final, sólo intermedio...
El ser humano es increible, todavía me alucina mi capacidad motriz y no es que sea expectacular, está algo por debajo de la media, pero sigue siendo increible.
Hay algo mágico en la forma en la que te crece el pelo, la capacidad de cambiar de color y olor algo que introduces en tu boca...¡Y el sueño!. No sé porqué los hombres se preocupan tanto por olvidad que son animales. El mayor ejemplo: Los urinarios. Siempre aislados, herméticos y a ser posible con ventilación, no vaya a ser que otra persona intuya que has hecho lo que ellos van a hacer. Irónico, ¿No?

Estoy en la cama tapado hasta el cuello, llevo un día y medio durmiendo, en parte por las pastillas y en parte por la pereza.
No sé qué hacer, es díficil buscar un enfoque al mundo ahora.
Creo que para cualquier persona esto habría sido un duro golpe, para mi no.
Yo lo analizo todo, lo descuartizo, mezclo, engullo y rumio hasta que algo llama mi atención y empiezo de nuevo.

Sólo notaba un tremendo dolor de cabeza cuando abrí los ojos y vi un techo no conocido que se alejaba peligrósamente de mi. No era el techo, era mi camilla que se plegaba.

- ¿Cómo se encuentra?. Por mi cara de pánico se da cuenta de que no tengo ni puta idea de dónde estoy. - No se preocupe, ha tenido usted un accidente con el coche.

No tengo familia en Madrid, mi madre emigró antes de que yo naciera a Francia y cuando se quedó embarazada vino a parir a Segovia, dónde vivía mi abuela y allí me dejó. No volví a verla.
Mi abuela me crió y cómo tutora moral intachable no murió hasta que cumplí 18 años.
De ahí en adelante seguí sólo y hasta hoy.

Intento mover las piernas.

-¿No?, ¿no puedes? ¿estas seguro?
- No, niego con la cabeza.

Me hacen la prueba de las cosquillas.
-¿No siente nada?
-No, niego de nuevo.

En ese momento empiezo a encontrarme fatal, me ahogo, empieza a entrecortarse mi respiración y noto pinchazos fríos en la nuca. Cierro los ojos.

Han pasado dos meses y medio, ya me han trasladado a casa. Aunque no puedo moverme todavía. Una enfermera viene a hacerme las curas a diario. Me han llenado de chatarra el cuerpo, clavos por allí y por allá. ¿Qué tengo que hacer cuando coja un avión ahora?.

Me han dicho que ha sido un milagro, que he estado a punto de quedarme tetrapléjico.
La buena noticia es que podré andar en meses, la mala que cojearé mucho de una pierna.

Es irónico, pero por fin tengo algo que me hace especial.

No comments: