Cuando después de la cena Tatiana Ivanovna se sentó en silencio y cogió su labor de punto, mantuvo los ojos fijos en sus dedos y charló sin cesar."Daos toda la prisa que podáis por vivir, amigos mios..."-dijo-"¡Dios perdonará que sacrifiqueis el presente por el futuro! Ahora hay juventud, salud, fuego; ¡El futuro es humo y decepción! En cuanto tengáis veinte años, empezad a vivir".
Tatiana Ivanovna dejó sus agujas de hacer punto.
ANTON CHÉJOV
El consejero privado